Banco Bilbao Vizcaya

BANCO BILBAO

Creado en 1857, acogiéndose a la Ley bancaria de 1856 que permitía la creación de bancos de emisión y de descuento en donde no hubiera antes oficinas del Banco de San Fernando (desde esa Ley conocido como Banco de España). Ante esta posibilidad desde la Junta de Comercio de Bilbao (antecedente de la Cámara de Comercio) se promovió la idea de constituir un banco. El 16 de abril de 1857 otorgaron la escritura pública de constitución y el 19 de mayo de 1857 Isabel II firmó el decreto de autorización.

El Banco Bilbao se constituyó con un capital de ocho millones de reales, y las acciones fueron suscritas por algunas de las principales familias de comerciales e industriales de la época: Ybarra, Zubiría, Epalza, Arellano, Urien, Zabálburu, Orbegozo, Ingunza, Mac Mahón, Uhagón, Aguirre, Yohn, Lund y Mendiguren.

Este banco absorbió las actividades que diversos de sus fundadores (los primos Tomás José y Pablo de Epalza, Romualdo de Arellano o los hermanos Ybarra) mantenían dentro de la banca particular, puesto que en Bilbao se desarrolló como soporte necesario al movimiento mercantil un sector bancario encargado de proveer de capitales a las inversiones mercantiles primero, y luego industriales. Desde sus primeras oficinas en la calle Estufa (actual Viuda de Epalza)

y tras una primera mudanza a la calle Ribera nº22, en 1868 inauguró su emblemático edificio junto a la iglesia de San Nicolás, en los terrenos de una anterior posada, sede actual del BBVA.

Tras la última Guerra Carlista el Banco de Bilbao perdió su faceta de banco emisor –en 1874- pero continuó actuando en la plaza, e incluso formó la primera caja de ahorros, en 1862, para captar capitales modestos que así quedaban incorporados al sistema crediticio de la ciudad.

En abril de 1901 se fusionó con el Banco del Comercio, (fundado en Bilbao en 1891 y con una actividad comercial más innovadora), aunque continuaron –hasta el año 2000- siendo marcas separadas.

El fuerte aumento de las reservas y la consolidación de la banca privada que siguió a la Gran Guerra hizo que los principales bancos de la plaza efectuaran operaciones de ampliación de capital importantes, como fue el caso del Banco de Bilbao, que entre 1916 y 1920 multiplicó por seis sus fondos propios, alcanzando en 1922 un capital desembolsado de 60 millones de pesetas.

Su primera sucursal en el extranjero fue la abierta en París en 1902, siguió luego una primera expansión por diversos pueblos de Bizkaia desde 1909, en 1913 en Vitoria y estableció su oficina en Londres en 1918, siendo el primer banco español en situar una oficina en la City londinense. Su vinculación a la operación de la Gran Vía de Madrid, donde había establecido su primera sucursal en 1918, propició que construyera en plena calle de Alcalá su sede madrileña en 1923, que en 1981 trasladó a la Torre Banco de Bilbao en AZCA.

En el año 1919, Pedro Guimón Eguiguren, sobre lo que fuera el antiguo Banco de Comercio, edifica un gran edificio para ser la sede del Banco de Bilbao y su referente en Bilbao. Se finaliza en 1923.

El desarrollo industrial de Bizkaia y su expansión exterior hizo que fuera variando su tradicional política comercial conservadora hacia la configuración de otro ejemplo de banca mixta con dedicación al comercio bancario pero también al impulso de la actividad económica participando en sociedades como Saltos del Duero,  Firestone, Ferrocarril del Norte, Papelera Española, Marítima del Nervión, Alambres del Cadagua, la Compañía del Ferrocarril de Santander a Bilbao, Española de Petróleos, Minera Dícido, Minera de Porcia o en operaciones inmobiliarias como la de Madrid. En los años sesenta, como hicieron otros bancos constituyó su propio banco industrial: el Banco Industrial de Bilbao (1967)

Tras la Guerra Civil su expansión continuó por medio, sobre todo, de la adquisición de bancos pequeños, bancos regionales o locales, que fue incluyendo en su red comercial: Banca Fernández-Llamazares (de León), en 1924, Banca Nieto de P. Martín Moreno (de Ciudad Real), la Banca Luis Pozuelo (La Laguna) y la Banca José Sáenz Azores (Mérida), en 1942; Pablo Camacho Alcarazo (en Tomelloso) en 1943; Juan Merle Sucesores (Denia) y Viuda de Clemente Alvira (Guadalajara) en 1945; Banca Aramburu Hermanos (Cádiz), Banca Perxas y Compañía (Figueras) y Banca Anacleto Carbajoso (Toro) en 1947; el Banco de Burriana, Herederos de Antonio Riudrejo (Sanlúcar de Barrameda), y Banca Payeras en 1948; Fomento Agrícola de Mallorca en 1949; Banca Miñón Hermanos (Andújar), José Onieva Ruiz, y Sucesores de José Balaguer en 1952; Banco de La Coruña, el Banco de Irún, el Banco Castellano y el Banco Asturiano de la Industria y el Comercio (1970).

También tuvo cambios en su gestión puesto que hasta 1942 contó con una presidencia rotatoria, pero en ese año se nombró Presidente permanente a Julio Arteche Villabaso (Conde de Arteche), que lo fue hasta su muerte en 1970, que modernizó la gestión de la entidad, con la creación de un Servicio de extranjero en 1945 y, como hemos visto ampliando considerablemente su red comercial. En 1971 el Banco de Bilbao fue pionero en España al introducir la tarjeta de crédito.

En los setenta y ochenta continuó su política de adquisición aprovechando la crisis bancaria: Banco de Promoción de Negocios (1981); Banco Oeste, el Banco Latino y el Banco de Extremadura (1984) y la Banca Mas Sardá (1985).

La entrada de España en las Comunidades Europeas y la perspectiva de un nuevo mercado único forzó a la banca española a conseguir un mayor tamaño, lo que se tradujo en diversas fusiones.

El 27 de enero de 1988 se firmó el protocolo del acuerdo de fusión con el Banco de Vizcaya. Texto de Eduardo J. Alonso Olea en Bilbaopedia)

BANCO DE VIZCAYA

El Banco de Vizcaya se constituyó el 26 de marzo de 1901. Contaba en su consejo de administración con reconocidos miembros de la elite empresarial del momento. Este banco no sólo se planificó como instrumento de crédito y descuento de efectos, sino también como agente financiero, actividad que pronto tendrá como centro de atención el sector eléctrico –por eso le llamaron el banco de las eléctricas- como la Hidroeléctrica Ibérica, y luego Hidroeléctrica Española, Electra del Viesgo, etc., pero también en otros sectores como los transportes (Metro de Madrid), inmobiliarias (Gran Vía de Madrid,…), empresas industriales (Firestone), seguros, etc.

El Banco de Vizcaya nació desde sus primeros tiempos con una prudente política que le hizo consolidarse pronto como un valor seguro. No es casualidad que fuera así por cuanto integró en su operativa la de una banca particular de solera en Bilbao como fue la Casa Jacquet e hijos. Así, de los 15 millones de capital escriturado en su fundación, a fines de 1901 ya se había desembolsado 3.750.000 pts. que invirtió en valores seguros: pagarés garantizados, obligaciones, algunas deudas nacionales y extranjeras y reducidas partidas de acciones. Pero esta política fue variando al extender sus actividades no sólo al crédito y descuento sino a la promoción económica con la tendencia común en el país de creación de bancos mixtos, con una elevada proporción de títulos privados en su cartera. Pronto, a través de operaciones de cartera, préstamos a largo plazo o la formación de redes de consejeros comunes, fueron constituyendo holdings que gestionaban sus intereses en un variado espectro de empresas incluso, como en el caso del Banco de Vizcaya, con  una  especialización en el sector eléctrico.

En 1903 se fusionó con el Banco Vascongado, con lo que trasladó sus oficinas a la Gran Vía 1,

y en 1915 integró definitivamente al absorberla a la casa de banca C. Jacquet e hijos de Bilbao. Al poco tiempo de su constitución organizó una Caja de Ahorros y creó 15 agencias en Bizkaia y una en Castro Urdiales.

El Banco de Vizcaya abrió su primera sucursal en Madrid en 1918, mediante la adquisición de la Banca Luis Roy Sobrino, y en 1921 abrió otras en San Sebastián, Barcelona y Valencia (por absorción de sucursales del London County Westminster), seguidas por otras que le permitieron tener, antes de la Guerra Civil una tupida red comercial en Bizkaia, Gipuzkoa, Levante y Cataluña. En 1935 tenía ya setenta y cinco sucursales y ciento veinticinco agencias.

Tras la Guerra Civil, la limitación de la competencia que impidió de facto la creación de nuevos bancos y la ampliación de redes comerciales de los ya existentes forzó a los bancos a crecer por medio de la adquisición de los ya existentes, así el Vizcaya adquirió la Banca Palacios en Logroño (1958) y la Banca Vilella (1968) en Cataluña.

En 1956 tenía 86 sucursales, 65 agencias urbanas y 109 agencias de pueblo. De su inicial capital social de 15 millones de pesetas, había pasado en 1956 a 300 escriturados y desembolsados, de los cuales 57 habían sido liberados con cargo a los beneficios. Su cartera de valores, excluidos los fondos públicos, ascendían a un millón cuatrocientas mil pesetas en 1901 y llegaban a los 1.586 millones en 1955. Los dividendos repartidos en 1901 fueron 112.507 pesetas y en 1955 llegaron a 49.400.000 pesetas. Sus beneficios líquidos crecieron con fuerza a partir de l940. La autarquía fue también una etapa de promoción de empresas en sectores claves como el textil, el papelero y el inmobiliario (Vacesa), para lo que creó Indubán (sobre la ficha del Banco Hispano Suizo, creado en 1920, y pasó a ser Banco Industrial con la legislación al efecto, de 1962, aunque no tuvo el pleno control de su accionariado hasta 1976) como banco exclusivamente industrial y ya en los años sesenta y setenta abrió oficinas en México, Nueva York y posteriormente en Ámsterdam y Londres. Durante los años setenta, la red del Banco pasó de 305 a 904 oficinas, instalando además oficinas operativas en París y San Francisco, y oficinas de representación en Frankfurt, Tokio y Río de Janeiro. Muestra de la expansión del banco en esta época fue la sustitución de su vieja sede por una edificio nuevo, construido en un solar anejo, inaugurado en 1969 y que fue el edificio más alto (con 88 metros) de Bilbao hasta la construcción de la Torre Iberdrola en 2011.

Desde fines de los años setenta, con la crisis económica que afectó a sectores muy vinculados a la banca vasca (siderurgia, astilleros, bienes de equipo, construcción,…), con el mercado único en perspectiva, una creciente competencia de las cajas de ahorros –que con la Ley de 1977 ya casi no se diferenciaban en su operativa de los bancos– y de la banca extranjera, y en medio de una grave crisis bancaria, se aceleró la necesidad de adaptación. Por ello se llevó a cabo la separación de las actividades industriales de las puramente bancarias, con la formación de las corporaciones industriales de los bancos o incluso con la pura desinversión industrial, y, sobre todo, el creciente proceso de adquisición bancaria. Aprovechando la crisis bancaria adquirió el Banco de Crédito Comercial (1980), el Banco Meridional y Banco de Préstamo y Ahorro (1981), el Banco Occidental (1982) y Banca Catalana (1984). (Texto de Eduardo J. Alonso Olea en Bilbaopedia)

BANCO BILBAO VIZCAYA

El 27 de enero de 1988 se firmó el protocolo del acuerdo de fusión del Banco de Bilbao con el banco de Vizcaya. El Banco Bilbao Vizcaya se constituyó a efectos jurídicos el 1 de octubre de aquel mismo año en el Registro Mercantil de Bizkaia. El Banco de Vizcaya contaba por aquel entonces con 3,2 billones de pesetas de activo, y el Banco de Bilbao, por su parte, con 5,2 billones de pesetas.

BANCO BILBAO VIZCAYA ARGENTARIA

En 1991, el gobierno español de Felipe González crea la banca pública Argentaria, agrupando en ella a los bancos públicos españoles. Posteriormente, entre 1993 y 1998 se lleva a cabo el proceso de privatización de la entidad.

El 19 de octubre de 1999 el BBV adquirió Argentaria (producto de la concentración de la banca oficial) para formar BBVA.

El nuevo banco (BBVA) nace con un tamaño relevante, una fuerte solvencia patrimonial y gran estructura financiera, una adecuada diversificación geográfica de los negocios y de los riesgos y, como consecuencia de todo ello, un mayor potencial de crecimiento de beneficios. La entidad queda copresidida por los 2 presidentes anteriores de BBV (Emilio Ybarra) y Argentaria (Francisco González Rodríguez).

El proceso de integración recibe un fuerte impulso cuando, en enero de 2000, se adopta la marca única BBVA. Finalmente, la integración definitiva concluye en febrero de 2001. Por su parte, en 2001 se reestructura definitivamente la dirección, retirándose Ybarra como copresidente. Queda González como presidente único de la entidad, y se nombra a José Ignacio Goirigolzarri consejero delegado de la entidad.

Aunque oficialmente la sede social permanece en Bilbao …

… todos somos conscientes de que el BBVA es un banco arraigado en Madrid quedando sus raíces bilbainas en el recuerdo.

Hoy, su presencia en la villa va perdiendo empaque. Mantienen la sede social en la Plaza San Nicolás

Su gran edifico estrella en la Plaza Circular ha pasado a ser la Torre Bizkaia gestionada por la Diputación Foral

Y el edificio de Gran Vía 12 pasó a manos de la Mutualidad de la Abogacía por 100 millones de euros en el año 2010, aunque el banco lo seguirá ocupando en régimen de alquiler.

Aunque ha abierto una gran oficina en la calle Ercilla donde estuviera el antiguo Corte Inglés con un concepto vanguardista.

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